#AtinaOpina ENERGÍA: de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovable

POST-5El pasado 29 de abril de 2018, se cumplieron 100 años de la industria petrolera en Colombia. Si bien, hacia los años de 1540 se evidenció la existencia de este hidrocarburo, lo cierto es que no fue sino hasta 1918 cuando se perforó el primer pozo, denominado la Cira Infanta, que se tuvo conocimiento de su potencial . Posteriormente, en 1921 se constituyó la producción comercial de este campo, lo cual derivó en lo que sería el comienzo de una nueva empresa en Colombia.

Pocos años antes, en 1859 en Estados Unidos el coronel Edwin L. Drake  perforó el primer pozo petrolero del mundo, logrando extraer petróleo de una profundidad de 21 metros. Pero, no fue sino hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la aparición de los automóviles, que se hizo necesario consolidar una industria alrededor de este elemento. Desde entonces y hasta ahora, el sector ha crecido a pasos agigantados y plantea nuevos retos en la producción, distribución y optimización de recursos.

Dos propósitos y posibles soluciones

En ese orden de ideas, y ante la nueva dinámica del mundo globalizado, no sólo en la demanda energética, sino también en el ahorro de recursos naturales se hace necesario plantearse cómo podemos desde la industria petrolera ayudar a que estos dos propósitos se cumplan, sin tener que afectar el consumo de los ciudadanos teniendo en cuenta que todavía en la actualidad, la producción de energía depende en más de 50% de fuentes no renovables, sobre todo en los países latinoamericanos.

Una posible solución, es la construcción de una política pública que involucre a todas partes del sector productivo y de distribución, identificando las necesidades de cada área y en esa medida, lograr disminuir costos y mitigar los riesgos al máximo. Esto requiere de la mayor colaboración, no sólo por parte de las compañías petroleras, sino también de los entes gubernamentales, quienes son los encargados de diseñar las estrategias de esta materia.

La educación también jugará un papel fundamental para que se construyan los nuevos horizontes de la energía, no sólo porque se debe implementar una cultura de cambio, sino también de reconocimiento, frente al papel que juegan los hidrocarburos en la sociedad, como generadores de cambio e impuso económico, más allá de las disyuntivas políticas que suscite este sector.

Lo anterior, se puede materializar a través de mecanismos ejecutivos para el desarrollo del concepto de nuevas energías y en esa medida,  hacer una mejor transición desde los combustibles fósiles, sin perder de vista la importancia que estos seguirán teniendo, durante las siguientes décadas. La política pública debe estar encaminada entonces a la generación de subastas en el largo plazo y a una mejor gestión de riesgo para el manejo eficiente de la energía, mientras se van surtiendo nuevos métodos de obtención energética.

Las energías renovables ya están presentes en nuestras vidas. Sin embargo, su implementación tomará todavía algún tiempo, su puesta en marcha deberá hacerse de manera responsable e informada, sin descuidar las fuentes que en la actualidad nos proveen energía y sin las cuales no tendríamos el nivel, ni la calidad de vida de la cual gozamos.

El reto será entonces, optimizar los recursos y minimizar los riesgos asociados a la industria, para hacer de ésta, una empresa responsable y comprometida con el medio ambiente y que en el futuro el nuevo panorama del sector mineroenergético, nos permita transformarnos de manera eficiente.