EL ESLABÓN PERDIDO: LAS EMPRESAS DE SERVICIOS COMO GARANTÍA DE LA SOSTENIBILIDAD DEL SECTOR HIDROCARBUROS.

El 2015 y el 2016 fueron años grises para la industria petrolera. La caída de los precios en niveles que llegaron a los 28 dólares por barril evidenció las múltiples falencias que teníamos como sector. Sin embargo,POST-AES1
bien dicen que después de la tormenta llega la calma, pues a partir del año 2017, se ha visto una recuperación progresiva en el sector de hidrocarburos, lo cual ha mejorado considerablemente los ingresos de las
operadoras y ha permitido nuevas inversiones en materia de exploración.
A pesar de que los precios se han mantenido relativamente estables, permitiéndonos analizar con mayor precisión los riesgos y oportunidades, así como de implementar las lecciones aprendidas de la pasada crisis, lo cierto es que hay un eslabón fundamental dentro de la cadena de producción que no se ha recuperado y, por ende, no ha permitido que el sector potencialice toda su capacidad operativa. Con lo anterior, nos referimos a las Empresas de Bienes & Servicios.

Estas últimas asumen en un gran porcentaje el riesgo financiero, humano, social y operacional de toda la cadena y su margen de negociación resulta nimio frente al cliente, toda vez que se trata de ejecutar contratos de adhesión, en donde el desequilibrio de toda la actividad es trasladado a estas empresas.

Desde el gobierno, a través de entidades adscritas al Ministerio de Minas y Energía, como lo es la ANH, quien es la autoridad competente para asignar los bloques de exploración para que las operadoras lleven a cabo sus actividades de exploración, no se le hace ninguna exigencia frente al tema de contratación de bienes, servicios, personal, pues al contratar la empresa de servicios la carga la asume en su totalidad esta.

Las empresas de B&S como gremio, deberían tener un margen de negociación más amplio desde la etapa precontractual, verbigracia como son los conceptos de tarifas, multas, riesgos operativos, contratación de personal, sanciones, cláusulas penales y de ejecución de actividades, ya que a partir de este proceso inicial es que se genera un desbalance económico, lo cual ha impedido que muchas de estas empresas logren salir de la crisis financiera.

Prueba de esto, es que muchas de ellas se encuentran inmersas en proceso de insolvencia bajo el amparo de la Ley 1116 de 2006 en el caso de las que tienen personería jurídica en Colombia, generando pérdidas operacionales de grandes magnitudes. De la misma manera, el desequilibrio también ha afectado compañías internacionales, la última fue Weatherfod, quien en días pasados se declaró en bancarrota y se acogió a al Capítulo 11 de la ley de quiebras norteamericana para que de esta manera pudiera reestructurar sus obligaciones con los acreedores, siendo la cuarta empresa de petróleos norteamericana en adoptar esta medida.

Lo anterior, pone de manifiesto que el estrés del sector y el desbalance existente entre operadoras, gobierno y empresas de bienes servicios por las dinámicas que actualmente en se manejan en el mercado, ha cercenado un crecimiento estable de la industria, impidiendo que se construya un escenario exitoso, prominente y con un futuro estable, pues si una de las cadenas fundamentales de la industria continúa en quiebra y  no se recupera totalmente el ejercicio es  desde el Estado, no se están implementando, al menos de manera visible,  políticas públicas encaminadas a modificar estas circunstancias, limitando la transformación energética como garante de un sector sostenible en donde todos sumemos más.